Mariano Ruiz

Cuando nos presentaron a Mariano Ruiz, sacerdote jesuita, quedamos impresionados por el parecido que guardaba con mi abuelo paterno, ya fallecido. 

Mariano nació en 1914 en Palencia, España. Octavo de nueve hermanos, seis de ellos religiosos consagrados. En 1936, cuando los comunistas tomaron el Norte de España, asesinaron a su hermano mayor Gregorio Ruíz, sacerdote jesuita. Mariano fue ordenado sacerdote en 1943 y enviado a Cuba dos años después. En 1961 su hermano Ceferino Ruíz, sacerdote jesuita, fue expulsado de Cuba, en el vapor “Covadonga”.

Mariano llevaba siempre uno de esos aparatos porque estaba sordo de un oído. Prefirió comprarse una bicicleta para andar por el pueblo y cuando tenía que ir a La Habana otro sacerdote lo recogía, lo llevaba y traía de vuelta. 

Repartía el dinero que le enviaba su familia entre los más necesitados. Después de mucha insistencia logró el permiso de la policía para sacar una procesión por las calles. Fue la primera y la última. En un accidente se fracturó la cadera. Se recuperó y siguió trabajando, pero ya cuesta abajo.

El superior de los jesuitas en Cuba, el padre Machín, contó. “En 1961, cuando la revolución iba a ser más verde que las palmas, y Mariano vivía en la Iglesia La Maya, en Santiago de Cuba, el jefe del Ejército Rebelde del pueblo le propinó una golpiza, que lo dejó sordo”. 

Mariano siempre decía “soy español por circunstancia, pero cubano de corazón”. Murió a los 91 años en la casa de retiro de Santo Domingo.


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