Paro un taxi y le pregunto si me puede llevar al museo de Frida Kahlo. El viaje es corto pero igual no faltan las presentaciones, sugerencias y curiosidades. A punto de llegar al sitio deja de hablar en español y me dice.
-Can I ask you something?
Y automáticamente vuelve a preguntarme cambiando al español.
-Si es usted cubana y vive en Miami, ¿por qué quiere ver a esta gente?
Felizmente, ya estábamos frente al muro azul. Abrí la puerta del taxi y puse pie en polvorosa, dejándole la más fácil de las respuestas.
Es la tercera vez que no logro estar a la altura de las circunstancias. La respuesta me la sugiere más tarde un amigo.
¡Gusanos, solamente en el mezcal compañero!


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