Ruinas de un teatro, el Vicente Mora

Cuando traspasé sus puertas choqué de bruces contra el recuerdo claro de la última vez que estuve sentada en una de sus butacas de madera veintidós años atrás. La matinée infantil de cada domingo, “El hombre de las mil voces”, las estampas tradicionales de Guanajay, películas de cuyos títulos no quisiera acordarme, pero me acuerdo, “El esqueleto de la señora Morales”, “La vida sigue igual”, “La niña de los hoyitos”. “Fantoma se desencadena” y yo aterrada sobre el hombro de mi padre. Alguna que no recuerdo y yo enamorada sobre un hombro adolescente.

Lo construyeron en 1930, como una humilde copia del Gran Teatro de la Ópera de Berna en Suiza. Fue parcialmente destruido cuando cayó Machado en el año 1933 y luego restaurado. Medio siglo después, “período especial” y cuesta abajo en su rodada. En 1988 dejó de abrir sus puertas. Lo clausuraron definitivamente con cabillas, bloques y cemento. Lo convirtieron en un almacén de papas. ¡Hay que estar pertrechados y si es necesario, atrincherarse en el majestuoso refugio! Lo despojaron de toda elegancia innecesaria. De sus cortinas rojas de terciopelo, de sus espejos, de sus pasamanos de bronce y de sus lámparas. El ciclón Charley tomó parte allí donde los vándalos no alcanzaron, el techo.

Nunca es tarde si la dicha es buena. En 2004 la edición digital de El habanero publicó palabras alentadoras: “lo escribo con optimismo, (...) y espero no equivocarme. Pues la noticia significa mucho, especialmente para los guanajayenses: el teatro Vicente Mora tiene esperanzas de salvarse (...) un grupo de arquitectos y restauradores de la ciudad de Berna, Suiza, ha unido sus fuerzas con el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM) y en conjunto con el gobierno han manifestado su intención de contribuir a rescatar la obra”. Joel Mayor.

Lamentablemente Mayor se equivocaba, mientras Eusebio Leal sólo andaba La Habana. Todavía hoy, el teatro de mi pueblo se resiste orgulloso a perder la esperanza.




Fotos hechas por mí en uno de mis viajes de regreso a Guanajay. 


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